Sostenibilidad, Vive lo verde

Y la movilidad sostenible…

A partir de la segunda mitad del siglo XX, la conversación alrededor de la contaminación y el daño que ésta produce en la salud de los habitantes, es cada vez más alarmante en las grandes ciudades. Existen diferentes causantes que producen las emisiones de estos gases que contienen alto nivel de toxicidad, pero aquí vamos a hablar específicamente de los que son emitidos por el transporte particular y público. 

Un estudio realizado por el grupo de investigación “Atmospheric Pollution”, descubrió las fuentes de contaminación principales en Bogotá, revelaron el promedio anual de concentración de PM10 (partículas de polvo, hollín, cemento o ceniza dispersas en la atmósfera) que respiran los bogotanos, el resultado fue 38 ug/m3 (microgramo/metro cúbico), siendo este casi el doble del límite establecido por la OMS. Éstas partículas pueden ser principalmente encontradas en las emisiones que liberan los vehículos de movilidad tradicional a gasolina y Diesel. Es por esto que ahora, más que nunca, es necesario empezar a hablar con más énfasis del desarrollo sostenible y la movilidad eco friendly, dónde se incluyen nuevas maneras de transportarse como el automóvil eléctrico y las motos eléctricas que se encuentran actualmente circulando por Bogotá.

¿De dónde viene? 

La movilidad sostenible, según Carolina Álvarez en su tesis para la Maestría en Estudios Urbanos Regionales, es “un sistema de movilidad que integra sus distintos modos de transporte, que da respuesta a las necesidades actuales y futuras de movilidad y que utiliza energías limpias y/o renovables”. Entonces, en palabras más simples, es un sistema inclusivo que funciona a partir de energías que no representan una problemática ambiental y además, actúa en pro de las necesidades de movilidad.

Teniendo en cuenta lo anterior, todavía falta un camino largo por recorrer, si se trata de cumplir con las necesidades de los habitantes, pues principalmente es necesario mejorar el espacio público, los senderos que son exclusivamente para los peatones, el mantenimiento de las ciclorrutas y la correcta distribución de las señales de tráfico. Todo lo anterior contribuye a la disminución de accidentes de tránsito por ciclistas circulando en la calle, transitando junto al automóvil tradicional, los buses de transporte público y los de carga pesada, sin dejar a un lado el incumplimiento de las señales de tránsito por parte de los conductores. 

Pero aún así, lo más alarmante de este asunto es la contaminación que respiramos en el aire diariamente los colombianos. Pues, según Álvarez, “las mayores emisiones de material particulado (PM10), de óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono, son ocasionados por fuentes móviles (vehículos, motocicletas, trenes, aviones, barcos, etc).”, pues son los que utilizan fuentes fósiles como energía.
Para combatir el aumento desmedido de la contaminación por los automóviles “chimenea”, desde el año 2016 las secretarías de Movilidad y Ambiente, de la mano de la Policía de Ambiental, están realizando multas o comparendos como medidas de contención, pues hay una gran cantidad de vehículos que evitan la revisión tecnomecánica que asegura el control de emisión de estos gases y que evitan que los ciudadanos llevemos un estilo de vida saludable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *